martes, 16 de abril de 2013

Mis miedos


Yo era una niña fuerte como el roble que estaba plantado en aquel bosque que visitamos la semana pasada, y no le tenía miedo a nada, como iba ser miedosa si era la persona más fuerte y valiente, tan valiente como aquel anciano que rescató al niño del incendio que ocurrió en su casa, aparte mi papá me dijo que iba estar conmigo siempre, yo podía matar a cientos de animales y muchos monstruos, a veces yo asustaba ha mamá con los insectos que recogía del patio de la casa y ella de verdad que si era miedosa pues cada vez que le enseñaba algo soltaba un espantoso y ruidoso grito, como aquellos gritos que se escuchan en la noche en las barrancas, con decir que yo hasta me reía mucho de ella por lo miedosa que era.

Bueno, si no mal recuerdo tan solo tenía once años de edad, sí lo sé era muy pequeña y quizá no entendía bien lo que era el miedo o esas cosas, sin embargo en este día lo logré comprender y de la peor manera; hace un par de días que comencé a temerle a las ratas, son unos animales peludos, realmente pequeños pero de verdad el simple hecho de verlos causan esa sensación de estar en un panteón, tenebroso, obscuro, frío pero sobre todo de soledad, dientes tan pequeños como semillas de frijol, con su ruido tan irritante y sin dejar de mencionar su putrefacto olor.

No sé cómo mencionar que él fue el único culpable de aquella fobia que hoy en día poseo, pero también no sé si culparlo, pues como iba a saber que un asqueroso animal pudiese ocasionar tanto terror en una niña pequeña, él no sabía que el asqueroso animal iba caminar con dirección a mi boca y que su mordida ocasionaría un chorro de sangre, sí lo sé fue muy pequeño el chorro de sangre que salió, pero fue tan grande el trauma y el terror que se ocasiono en mí, que fue más grande que un león rugiendo a su presa.

Sí, han pasado algunos años desde aquel incidente, sin embargo el terror hacía esos animales no ha disminuido, hoy en día el verlos ocasionan en mí un nerviosismo intenso, como si estuvieses a punto de presentar tu examen final para la graduación, un escalofrío tan poderosos, como aquellos que sientes al caminar bajo la obscuridad y en un bosque solitario, ocasionan un llanto tan intenso, como aquellos que sollozan los niños para decir que tiene hambre.

Ahora entiendo todo, mi hermano no fue culpable de nada, solo aquella rata que hizo todo esto.







lunes, 15 de abril de 2013

Hoy me puse a recordar mi infancia, y me di cuenta, que en mi niñez     
 la lectura no fue un punto importante ya que mi mamá trato de fomentarme 
la lectura pero por problemas con dislexia nunca fue algo que me llamara
la atención. También no lo tengo tan arraigado, dicen por ahí que los niños repiten el ejemplo de los papás, en mi caso mi mamá, y yo no recuerdo nunca haber visto leer.
Mi mama siempre me hizo leer a fuerzas, y eso hizo que hasta cierto punto me gustara todavía menos ya que lo veía como castigo y a ningún niño le gustan los castigos.
Creo que hoy en día me gusta un poco más, que cuando era más pequeña, 
 yo misma me he propuesto tratar de mejor y hacerlo constantemente para
que así no me cueste tanto trabajo entender lo que leo, y tener más rapidez
al hacerlo.
Esto se dio  cuanto por fin terminé mi primer libro  “el alquimista” el hecho      de terminarlo me dio ánimo para leer más, aun que después de ese libro casi ningún otro lo eh terminado pero creo que  voy progresando poco apoco y seguiré esforzándome para cada día leer mas y que deje de ser como obligación y se convierta en algo que haga por gusto, porque la lectura es algo que te hace aprender mejor y ser mejor cada día.



La niña

Eran las tres de la mañana y Estrella seguía leyendo "El agua". Su mamá le había dicho que se durmiera, pero la pequeña niña no podía dormir hasta que leyera que había pasado con los duendes que cuidaban el agua.
A Estrella le encantaba la lectura, aunque apenas tenía cuatro años, su pasatiempo preferido era leer y su mamá le compraba los mejores títulos infantiles que se encontraba en la librería.
-Te dije que ya durmieras mi amor-
-Ya voy mami, es que fíjate que el duende mayor juntó toda el agua y la repartió por toda la aldea-.
Así fue como la pequeña Estrella empezó a amar la lectura y nadie sabía que dedicaría el resto de su vida a leer.

domingo, 14 de abril de 2013


Yo empecé a leer gracias mi papá que me insistía siempre a leer cuando estaba con él en su trabajo, me empezó poniendo textos para niños y cómics como los de memín pinguín.
Con el tiempo me cambio el tipo de textos, como los que venían en revistas de natgeo. Un día que estábamos en el D.F. pasamos cerca de una librería  y me pregunto si quería entrar a lo que respondí que si, ya que estábamos adentro me puse a buscar algo que me llamara la atención  revise cada parte de esa librería hasta que encontré uno con una curiosa portada, donde aparecían varias sombras caminando en un tipo atardecer, en ese momento le dije a mi papá que había encontrado el libro que quería  el me lo compro amenazándome con que no me compraría otro hasta que acabara ese, y aunque me costó trabajo acabarlo debido a su traducción  se convirtió en mi libro favorito y en mi mayor tesoro.  




La lectura en mi casa siempre ha sido un hábito ya que mi padre  ha estado acostumbrado a leer libros, revistas culturales y periódicos. Recuerdo las tardes en que me explicaba sobre los descubrimientos y los eventos históricos. Los libros principalmente eran sobre  historia y para explicarme  lo que hablaban, lo hacía narrándolo en forma de cuento o novela. De esta forma empezó a nacer un interés en mí por saber más sobre la historia y sobre descubrimientos que venían en las revistas. Al principio sólo me interesaban ciertos libros, pero con el tiempo tomé el gusto por diversos géneros y fue cuando me di cuenta de la gran cantidad de libros que existen en el mundo y que no me alcanzaría la vida para leerlos todos. Decidí ponerme a leer lo más rápido posible. Con ello mi imaginación fue creciendo y aprendí a ver la vida con otros ojos, y de igual manera aprendí a sentir y pensar como los personajes de aquellas historias. 

 Aún recuerdo las tardes lluviosas en las que me ponía a leer un buen libro acompañado de una taza de té para desconectarme del  mundo y meterme en otra realidad en donde puedo desprenderme de lo que soy. En cierta forma leer se ha hecho para mí un tipo de terapia y otras veces me hace sentir que soy un tipo de ser supremo que puede darle vida a los personajes. Aún recuerdo el primer libro que leí llamado Flora la desconocida del espacio, pero los que realmente marcaron mi  inicio en la lectura, fueron Demian y Siddharta de Hermann Hesse. Hoy en día leo diversas cosas, unas me gustan más que otras pero siempre aprendo algo nuevo con cada una de ellas.
  • Leer me enseñó a entender la vida del pasado, mi presente y mi futuro. 


Hace poco tiempo me di cuenta de que la lectura es lo mejor que pueden tener las personas para que su imaginación trabaje, lo descubrí porque en mi carrera nos dejan leer al menos un libro al mes, algunos son interesantes y otros aburridos pero nos ayudan a crecer como personas.
Antes de leer estos libros, no leía tanto, bueno la verdad no leía nada más que notas cortas en revistas, esto porque de pequeña me llamaban mucho la atención los libros pero mis papás jamás quisieron comprarme uno y yo estaba muy pequeña para tener dinero y poder comprarme uno, ésta fue una de las causas por las que no leo libros aún.
Otra de las causas que aún recuerdo es que en la secundaria, me pidieron un libro que se llama "Cuentos de la Selva" de Horacio Quiróga y al leerlo me iba imaginando todo el escenario que él pintaba en cada uno de sus cuentos, me gustaba mucho leer ese libro, y recuerdo que después de ése los maestros nos dieron varias recomendaciones, pero yo ya sabía que mis papás no me comprarían nada, porque para que me compraran ese libro me costó mucho, pero al final lo tuve y aún lo conservo.
La lectura hace que descubras otros mundos.

Mi lectura


Tengo 20 años y para ser sincera la lectura era una de las actividad que yo decía que sería lo último que haría, sin embargo no fue así, pues como iba a suceder algo similar si en mi hogar mi papá infundía demasiado la lectura pues a cada momento lo veía sentado en el sofá de la sala, con un libro en manos y una taza de café a lado de él. 

Claro para mí era algo fabuloso ver a ese hombre sentado con el libro en sus manos y riendo por lo que leía, así que yo solía hacer lo mismo, en mi sillón que mis padres me compraron, mi vaso de agua y leyendo un libro, algo así como "Caperucita Roja, Blanca Nieves, Winnie Pooh", entre otros infantiles.

Pero bueno seamos honestas fue hasta que salió la saga de Harry Potter donde de verdad la lectura me comenzó a interesar más, pues los leía por mi propia voluntad, claro los otros igual pues eran infantiles pero quería ser como mi papá. 

El punto aquí es que con Harry Potter la lectura me interesó más, quizás para algunos es una saga tonta pero para mí no lo fue, de ahí siguieron más sagas como: Crepúsculo, El señor de los anillos, después seguí con libros de Gabriel García Márquez, eso sucedió porque yo le pedía libros a mi mamá cada vez que iba al Distrito Federal y ella me los compraba y me gustaban.

Después de unos cuantos libros leídos los hice a un lado, pues con la preparatoria no me daba tiempo leer y para ser sincera me daba hasta cierto punto ya flojera, claro igualmente en la preparatoria los profesores nos dejaban leer pero me fastidiaba hacerlo pues casi no eran de mi interés los libros, en fin terminé la preparatoria y llegó el momento de ir a la Universidad.

Todo un lío para leer porque no me gustaba más, de verdad con el simple hecho de escuchar la palabra lectura era algo realmente fastidioso, pero claro como los profesores mandaban nos dejaban leer libros, así que lo hacía por compromiso y por obtener una buena calificación.

Fue hasta que deserté de la Universidad que nuevamente le tomé el interés a los libros, deje de estudiar un año y ese fue tiempo suficiente para que la lectura se me hiciera de nueva cuenta un hábito, pues el estar en casa sin hacer nada, aburrida y sin salir, los libros eran los únicos que me ayudaban a no estar aburrida, pero claro eran lecturas de mi interés, Gabriel García Márquez estaba en mi lista, Paulo Coelho, Mario Benedetti, y de nueva cuenta sagas de la autora Amanda Hocking, entre otras más, que bueno siendo sinceros son libros muy fantasiosos pero eso no me interesaba en lo más mínimo pues a mí me gustaban y como eran de mi interés pues al momento de leer lo disfrutaba demasiado.