domingo, 14 de abril de 2013



La lectura en mi casa siempre ha sido un hábito ya que mi padre  ha estado acostumbrado a leer libros, revistas culturales y periódicos. Recuerdo las tardes en que me explicaba sobre los descubrimientos y los eventos históricos. Los libros principalmente eran sobre  historia y para explicarme  lo que hablaban, lo hacía narrándolo en forma de cuento o novela. De esta forma empezó a nacer un interés en mí por saber más sobre la historia y sobre descubrimientos que venían en las revistas. Al principio sólo me interesaban ciertos libros, pero con el tiempo tomé el gusto por diversos géneros y fue cuando me di cuenta de la gran cantidad de libros que existen en el mundo y que no me alcanzaría la vida para leerlos todos. Decidí ponerme a leer lo más rápido posible. Con ello mi imaginación fue creciendo y aprendí a ver la vida con otros ojos, y de igual manera aprendí a sentir y pensar como los personajes de aquellas historias. 

 Aún recuerdo las tardes lluviosas en las que me ponía a leer un buen libro acompañado de una taza de té para desconectarme del  mundo y meterme en otra realidad en donde puedo desprenderme de lo que soy. En cierta forma leer se ha hecho para mí un tipo de terapia y otras veces me hace sentir que soy un tipo de ser supremo que puede darle vida a los personajes. Aún recuerdo el primer libro que leí llamado Flora la desconocida del espacio, pero los que realmente marcaron mi  inicio en la lectura, fueron Demian y Siddharta de Hermann Hesse. Hoy en día leo diversas cosas, unas me gustan más que otras pero siempre aprendo algo nuevo con cada una de ellas.
  • Leer me enseñó a entender la vida del pasado, mi presente y mi futuro. 


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