Cuando se lo conté a mi amigo Jorge,
que iba conmigo en la escuela, se empezó a reír porque a él no le había causado
miedo alguno y eso me hizo enojar porque no me gusta que se rían de mi y
él se enojó pues me había hecho enojar y no nos hablamos durante todo el
día de clases.
Ese mismo día en la noche, después
de hacer la tarea y ver televisión me fui a dormir. Durante el sueño iba en
un avión que tenía como destino la ciudad de México, todo iba bien ya que me había tocado sentarme en el pasillo y así no vería por la ventanilla la gran
altura en la que estábamos hasta que algo me agarro debajo del asiento y me
arrastro hasta la puerta del avión lanzándome de él, en ese instante desperté y
abrace la almohada más cercana hasta que amaneció pensando que todo estaría bien.
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