martes, 16 de abril de 2013

Amor



Recuerdos, muchos recuerdos tendré de grande. Aveces, nuestros recuerdos no son tan lindos como quisiéramos pero forman parte de nuestra vida, al menos eso dice mi papá. Tengo cuatro años y soy muy miedosa. No sé porque me dan tanto pavor las arañas, las alturas, la oscuridad pero sobre todo a quedarme sola, sola como perro callejero en este mundo tan inmenso. Tal vez mi último miedo se manifestó más cuando pasó lo del accidente de mis padres, aquel feo y horroroso accidente en el cual mi mamá casi muere. De verdad no sé que me pasa, tal vez sea la única niña miedosa en este mundo y a lo mejor el pensar en eso hace que me de más miedo.

Hace unos días me encontré una micro araña en la esquina de mi habitación, pegué un grito enorme y muy escandaloso, toda la colonia se enteró de que en mi cuarto habitaba una araña. Yo la veía enorme, veía como sus ocho patas me iban a agarrar y a comer, pero mi mamá me dijo que era una pequeña araña indefensa que no me lastimaría, incluso he llegado a pensar que nosotros los humanos les damos más miedo a los insectos pero eso no me importa, sólo les diré que simplemente no soporto a las arañas.

Mi papá es un hombre muy inteligente, cuando yo tenía dos años el me enseñó a nadar, claramente recuerdo como fue la primera vez que solita nadé, algunos dirían que fue traumático pero para mí pero fue algo increíble porque mi papá me abrazó por la espalda, me llevó a la orilla de la piscina y me aventó. El instinto de supervivencia hizo que yo buscara el oxígeno y saliera del agua. 

Cuando fui, por primera vez, a Reino Aventura me dio mucho miedo subirme a los juegos mecánicos porque sentía que me iba a caer y me mareaba con las alturas pero el ir con mis primos y mi familia a disfrutar de un lindo día hizo que todo lo malo se fuera.

Cuando crezca y tenga hijos los cuidaré así como mi mamá me cuida, con mucho amor y ternura porque a pesar de que un tiempo no pude estar con ella, por lo del accidente, mi mamá supo cuidarme y mimarme, supo ser mamá y estar conmigo en las buenas y en las malas. Sé que a veces hago travesuras, como no comerme el almuerzo, pero mi mamá siempre me perdona y eso me enseña el gran amor y cuidados que una mamá tiene por sus hijos. También sé que a pesar de mis miedos, mi mamá siempre me cuidará y estará ahí para mí aunque yo esté lejos o, incluso, en otro país.

Cuando sea grande sé que mis miedos desaparecerán y yo seré una gran madre de familia.









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