Panchita
una mujer solitaria, callada, sin luz, la cual odiaba a todos los hombres pero
a uno en especial el doctor Pedro, un hombre libidinoso, poco apuesto, que
abusaba de su puesto en el hospital; la razón se desconoce, lo único que se
sabe es lo que cuenta y se rumora por los pasillos del hospital, es que de muy pequeña su padre, la maltrataba y no la quería, hasta
se ha escuchado de boca de enfermeras de medio tiempo que la violaba, pero ninguno de estos rumores se sabe si son verdad, ya que ella no habla
con nadie, más que con un pequeño y tierno gato negro con blanco, que de vez en
cuando aparece por los jardines del hospital.
El día iniciaba muy temprano para todos nosotros, ya que las actividades
del hospital nunca acaban, y siempre tenemos que estar al pendiente de los
enfermos, de sus alimentos, sus medicamentos
o si había alguna emergencia; pero este día era distinto, desde que llegue note
algo raro, me sorprendió mucho el ver que la enfermera Panchita le sonrió a una
de las niñas que se encontraba en el área infantil, la niña había llegado al
hospital por que había sido alejada de su familia ya que en ella había mucho
maltrato familiar por parte del padre, la niña tenía menos de una semana era
muy cariñosa solo que ella aún era pequeña para entender por que era que su
padre la golpeaba junto con su madre, a pesar de eso el día continuo; dos días
después note algo todavía más raro Panchita estaba hablando con Lucy la niña a
la cual le sonrió, por un momento creí
que había visto mal pero al observarlas bien me di cuenta que no; cada día
ellas se llevaban mejor, aunque Panchita siempre muy seria pero al parecer eso
a Lucy no le importaba y la escuchaba con atención, pero solo hablaban cuando
estaban solas ya que cuando llegaba alguien mas a la habitación solo se
quedaban mirando sin decir palabra, pero nadie parecía notar lo raro y anormal
que era esa situación, solo yo. Recuerdo bien ese día era un jueves, el día que
yo descansaba por las mañanas, me desperté temprano y estaba desayunando cuando
prendí el televisor en el noticiero y escuche: “gran accidente en el
hospital Buena Vista ubicado en la calle
revolución”, los oídos me retumbaron creí haberlo soñado me talle los ojos para
ver si no seguía dormido y vi que no, cuando en eso pasan una imagen de una de
las habitaciones donde mi novia Martha estaría trabajando ese día, pero no era
cualquier imagen ya que estaba todo lleno de sangre y los muebles rotos, por un
momento pensé echarme a llorar pero mi impulso me hizo salir corriendo hacia el
hospital, mientras corría pensaba, ¿qué habrá pasado?, ¿se encontrara bien?,
¿estará muerta o viva? Trate de hacer todas esas cosas a un lado y concentrarme
en tratar de llegar lo más rápido posible. Al llegar al hospital había muchas
patrullas, con varios policías apuntando con mucha precisión, no me dejaron
entrar por la puerta principal, pero yo no me iba a rendir tan rápido, yo
necesitaba entrar y sacar de ahí a mi Martha, y recordé que hace tiempo había
visto una muy pequeña puerta a un lado del edificio, que ya no la usaban, le di
la vuelta a la cuadra por un basurero y la encontré estaba cerrada, pero no me
importo y la golpeé hasta que logre romperla y entrar. Lo primero que vi fue
todo lleno de sangre, me impacte mucho, sentí como la piel se me enchinaba, al
llegarme ese olor tan peculiar de la sangre cuando se comienza a coagular, grite fuerte: -Mi
amor, Martha ¿estás ahí? Contesta por favor... escuche un pequeño gemido y corrí
a donde lo escuchaba, pero no era ella, era la recepcionista Silvia, que aún
estaba viva, me acerque rápidamente para ver qué tan grabes eran sus heridas,
preguntarle qué era lo que pasaba y si sabía dónde estaba Martha , pero ella
solo me vio, no podía ya hablar ya era muy tarde, solo vi mi reflejo en sus
ojos y vi como poco a poco se fueron desvaneciendo y en unos segundos murió, a
un lado se encontraba la pequeña Lucy, llena de sangre con muchas puñaladas al
parecer hechas con un bisturí que se encontraba a un lado de la mano de Silvia,
todo parecía que Silvia había matado a la niña, ¿pero por qué haría eso?, seguí
camino, en lo que caminaba iba pensando por que seria que estuvieran muertas o
por que Silvia habría matado a una niñita tan inocente, a ella lo único que le
importaba era su amante el doctor Pedro, a ella no le importaba que todos nos diéramos
cuenta que ella estaba de tras de él; esto era un caos todos los catéter,
agujas, pastillas, sueros, todo en el piso llenos de sangre, las paredes y el piso salpicadas, no sabía que ver para no
aterrorizarme por el hecho de que Martha pudiera estar muerta, trate de
tranquilizarme un poco antes de continuar caminando, tome uno de los cuchillos
que se encontraba en la cafetería, tenía que pensar en cómo proteger a mi
novia, y con que la defendería, daba pasos muy pequeños pensaba que en algún
momento se me vencería el peso de las piernas por que me temblaban mucho apenas
y podía ponerlas en el piso ya había llegado a las escaleras no quería hacer
ruido, ya que si marta estuviera amenazada algún ruido pudiera hacer que la
mataran y si eso pasara no sé que haría, me sentiría culpable por que sería mi
culpa por hacer ruido, llegue al segundo piso y volteé rogando que no estuviera
Martha hay o que no hubiera nadie que pudiera matar y en eso vi que el doctor
pedro estaba hay tirado en el piso, poco a poco me acerqué, se veía como si
estuviera dormido, pensé que tal vez se abría desmallado, puse mi mano sobre si
cuerpo y al rosarlo sentí lo frio que estaba, era un cadáver no me explicaba,
no tenía sangre así que lo levante un poco y note que era lo que lo había
matado, había una jeringa clavada en su cuello y con residuos de la sustancia
con la que se dormían a los pacientes en etapa terminal; no podía creer lo que
estaba pasando, mi mente estaba confundida, no podía ser que esto me estuviera
pasando a mí; quien los habría matado, sentí alivio al pensar que tal vez la
esposa del doctor Pedro se había dado cuenta que la engañaban y por eso los
había matado así que no tendría por que pensar que Martha estaba muerta ella no
tenía nada que ver con eso, pero recordé que
Lucy también estaba muerta, ella no tenía que ver en esa situación o
quizá fue un accidente esa dulce niña no podía haber hecho nada malo, ella lo
único que había visto en su casa era maltrato y aquí no le hacíamos eso así que
ella debió estar muy feliz de estar con nosotros y nos debió querer mucho a
todos los que convivios con ella. En eso escuche una voz muy temblorosa, creo que era
la de Martha, Comencé a correr, de cuarto en cuarto cuando, llegue a uno y por
fin, después de haber visto, pensado y tocado tantas cosas malas por fin la vi a ella, mi razón de mi vida; estaba en un rincón, con su uniforme
blando lleno de sangre, con la ropa rota,
al verla viva mi corazón latió tan rápido que creí que se me
saldría del corazón, estaba junto con otra enfermera de medio tiempo llamada Conchita,
corrí hacia ella, lo único que quería era sacarla de ahí y no volver jamás, la
abrace tan fuerte como pude aun no tenía mucha fuerza ya que seguía muy
tembloroso aun, y no me había percatado
que lado de ellas estaba la enfermera Panchita, pero ella estaba como si nada
muy tranquila más escalofriante que siempre, pero como si nada acariciado a el
gato que tenía mucho que no veía, y en eso dijo:
-Jajaja
que fácil, más de lo que pensaba, no creí que me pudiera deshacer del doctor Pedro,
ese hombre egocéntrico, que creía merecerlo todo, por fin está muerto y Lucy
logro vengarse de los hombres que le hacen daño a las mujeres, esa Silvia tonta
que tuvo que interponerse y acabar con la única persona que entendía lo que yo
sentía cuando era niña, esa niña podía entender todo el resentimiento que tengo
hacia mi padre y ella tuvo que matarla, pero que bueno que yo la mate se lo
merecía. Al escuchar eso se me hizo un nudo en la garganta, sentí mi cuerpo
frió y como el ambiente se hacía tenso y pesado, no podía creer que esto fuera
verdad, pero fue ahí cuando comprendí que era lo que había pasado y me pareció
tan aterrador lo que esta mujer había hecho para lograr su objetivo, había hecho
que una inocente niña tomara odio hacia el doctor Pedro, un hombre que su
defecto era tener 2 mujeres, y pues Silvia locamente enamorada de él tomo
venganza y mato a Lucy, y Panchita había terminado con Silvia, por haberle
hecho eso a la pequeña, no puedo creer que esas veces cuando vi que ellas 2 hablaban
era para hacer que esa niña cometiera un acto tan horrible y sin escrúpulos. Al
pensar esto yo abrasaba a Martha, Panchita me voltio a ver llena de maldad y
odio, en el cuarto frió lleno de sangre y con un olor a muerte, ella se aproximó
a mí, yo empuje a Martha detrás de mí, ella venía con el gato y con una jeringa
en la mano con un liquito que no sabía que era, se acercó mucho y se lo quiso
clavar a Marta yo rápidamente recogí el cuchillo que tome de la cafetería y se
lo clave, creí que a Panchita pero no fue así, se lo había clavado al pobre eh
inocente gato, de pronto escuche un grito, era Conchita con un bisturí, en lo
que la volteé a ver, la maldita de Panchita le había clavado a Martha la
inyección en ese mismo momento Conchita
corrió y se le echo enzima a Pachita la cual mato clavándole el bisturí en la yugular,
rápidamente volteé a ver a Martha la
cual ya estaba en el piso convulsionándose, le saque la jeringa y le exprimí
para lograr quitar el liquido inyectado pero este en cuestión de segundos ya
estaba en todo su cuerpo, de pronto escuche como el vidrio se rompía era Conchita
aventándose, no pude hacer nada.
Los
policías me sacaron del hospital gritando y pataleando, después de estar 6
horas hay dentro y solo recuerdo haber visto como me inyectaban. Después de ese
suceso yo un chico llamado Gabriel López, que iniciaba a hacer su servicio
social llevo metido 10 años en el instituto mental San Martin, ya que me
diagnosticaron un trauma que le llaman “trauma del amor eterno”, yo pienso que
estoy bien, lo único que hice mal fue no haber matado a Pancha Gutiérrez antes
de que ella matara a mi dulce Martha.
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