Hace un mes desperté con mucha sed, así que decidí ir por un vaso de agua a la cocina, iba descalza porque me quemaban los zapatos debido al fuerte calor, caminé por el pasillo hasta llegar por el vaso, lo tomé y me serví, realmente nunca había disfrutado tanto el agua como hasta ese día. Ya de regreso a mi cama se me antojó un chocolatito y tomé uno de la alacena, jalé la puerta y metí mi mano, sentí algo peludo y viscoso correr por ella, volteé mi mirada hacia abajo y vi correr una rata, sentí muchas ganas de llorar y grité mucho, mi corazón latía rápido y mis piernitas temblaban mucho, no sabía qué era lo que estaba pasando.
Pasaron los días y yo tenía miedo de encontrarme con ese pequeñito animal peludo, viscoso y de pequeños ojos amarillos, pensaba constantemente en él y me llenaba de angustia porque mi papito dice que si una rata te muerde puede darte rabia y te puedes morir, eso me llena de temor porque ya va a ser mi fiesta de cumpleaños, aparte de que dicen que si te mueres ya no vuelves a ver a tu familia. De sólo pensar en ello se me sale el corazón.
Pasaron meses y no volví a saber nada de esos feos animales, ya no tenía miedo de que algo malo me fuera a pasar, todo era tranquilidad y juegos, hasta que un día mientras estaba en el baño me salió un bicho extraño y con una especie de antenas y una cola como de diablo. No sabía bien qué era, pero según había escuchado a mi mami son muy frecuentes esos animales aquí donde vivimos y muy venenosos, si te pica puedes ir a dar al hospital, así que grité fuerte y mi mami llegó corriendo para ver qué era lo que me pasaba y al ver porqué gritaba me sacó de un empujón y se puso muy nerviosa.
Tres días después de aquel encuentro, mientras dormíamos, algo le pasó a mi hermanita, ella gritaba y lloraba, mis papis entraron corriendo y encendieron la luz para ver qué era lo que le pasaba, alzaron las sábanas y se encontraron con el bicho feo de tres días atrás. Muy asustados salieron corriendo para el hospital y pasaron todo el día en él ya que los doctores decían que mi hermana era alérgica a los alacranes y que debía permanecer en observación.
Así pasaron los días y todo tranquilo hasta que un día mientras salía de bañarme y doña Silvia me ponía mi vestido algo me picó en mi dedito, y se dieron cuenta que había sido un alacrán, me llevaron corriendo al hospital. Yo me sentía muy mal, todo me daba vueltas y mi garganta me picaba, fue algo horrible.
Dentro de cinco días será mi fiesta de cumpleaños número diez y espero que ninguno de esos animales se invite solo a mi fiesta porque eso realmente me la arruinaría y me llenaría de tristeza, ese día espero pasármela muy bien con mis amigos de la primaria y que se olviden todos mis temores.

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