Una noche con borrasca cuando Edwin, un joven koala se encontraba aplicando un mantenimiento interno al hardware de su computadora, todo iba perfecto hasta que noto que se le había acabado el aire comprimido y se marcho a buscar otra lata en el sótano.
Además se había marchado, cuando, por culpa de viento se abrió una ventana cercana a la mesa donde estaba aplicando mantenimiento. Todo el aire que entro en la habitación provoco que muchas piezas de la maquina se salieran y dispersaran por toda la habitación.
Una vez en el sótano, Edwin se dio cuenta que tenía que mover varias cajas para encontrar la caja indicada donde guardaba sus materiales. Al empezar a mover y abrir cajas descubrió unos álbumes de fotografías y los empezó a ojear, esto le causo mucha nostalgia porque en ellos había fotos de sus abuelos, los cuales fallecieron un mes anterior. Cuando por fin encontró lo que buscaba se marcho a la planta superior para descubrir que todas las piezas estaban dispersas por todo el cuarto.
Después de unos cuantos minutos recogiendo las piezas se dio cuenta que le faltaba una muy importante, cuando por fin encontró la pieza tropezó con una silla y callo directo a ella, por un momento el pensó que se la clavaría en el ojo, pero gracias a una ventisca, la pieza se movió del lugar, haciendo que Edwin se salvara de ese accidente y dejándole una importante lección para el futuro.

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