Recuerdos, muchos recuerdos tendré de grande.
Aveces, nuestros recuerdos no son tan lindos como quisiéramos, pero forman parte
de nuestra vida, al menos eso dice mi papá. Tengo cuatro años y soy como un
pequeño pajarito cuando lo van a cazar. No sé porque me dan tanto pavor las
arañas, las alturas, la oscuridad pero sobre todo a quedarme sola, sola como
perro callejero en este mundo tan inmenso. Tal vez mi último miedo se manifestó
más cuando pasó lo del accidente de mis padres, aquel accidente que fue como
cuando el Titanic se inundó, en el cual mi mamá casi muere. De verdad no sé que
me pasa, tal vez sea la única niña miedosa en este mundo y a lo mejor el pensar
en eso hace que me de más miedo.
Hace unos días me encontré una micro araña en
la esquina de mi habitación, pegué un grito que sonó como un lobo en plena noche
de luna llena, toda la colonia se enteró de que en mi cuarto habitaba una
araña. Yo la veía enorme, veía como sus ocho patas me iban a agarrar y a comer,
pero mi mamá me dijo que era una pequeña araña indefensa que no me lastimaría,
incluso he llegado a pensar que nosotros los humanos les damos más miedo a los
insectos pero eso no me importa, sólo les diré que simplemente no soporto a las
arañas.
Mi papá es un hombre como Albert Einstein. Cuando
yo tenía dos años el me enseñó a nadar, claramente recuerdo cómo fue la primera
vez que solita nadé, algunos dirían que fue traumático, pero para mí fue
algo increíble porque mi papá me abrazó por la espalda, me llevó a la orilla de
la piscina y me aventó. El instinto de supervivencia hizo que yo buscara el
oxígeno y saliera del agua.
Cuando fui por primera vez a Reino Aventura, me dió mucho miedo subirme a los juegos mecánicos porque sentía que me iba a
caer, la misma sensación que experimentas cuando te avientas de un paracaídas, me
mareaba con las alturas, pero el ir con mis primos y mi familia a disfrutar de
un lindo día hizo que todo lo malo se fuera.
Cuando crezca y tenga hijos los cuidaré así
como mi mamá me cuida, con mucho amor y ternura porque a pesar de que un tiempo
no pude estar con ella, por lo del accidente, mi mamá supo cuidarme y mimarme,
supo ser mamá y estar conmigo en las buenas y en las malas, al igual que el
papá de Nemo. Sé que a veces hago travesuras, como no tomar el almuerzo, pero
mi mamá siempre me perdona y eso me enseña el gran amor y cuidados que una mamá tiene por sus hijos. También sé que a pesar
de mis miedos, mi mamá siempre me cuidará y estará ahí para mí aunque yo esté
lejos o, incluso, en otro país.
Cuando sea grande sé que mis miedos
desaparecerán y yo seré una gran madre de familia.
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