lunes, 22 de abril de 2013

Amor (comparativos)


Recuerdos, muchos recuerdos tendré de grande. Aveces, nuestros recuerdos no son tan lindos como quisiéramos, pero forman parte de nuestra vida, al menos eso dice mi papá. Tengo cuatro años y soy como un pequeño pajarito cuando lo van a cazar. No sé porque me dan tanto pavor las arañas, las alturas, la oscuridad pero sobre todo a quedarme sola, sola como perro callejero en este mundo tan inmenso. Tal vez mi último miedo se manifestó más cuando pasó lo del accidente de mis padres, aquel accidente que fue como cuando el Titanic se inundó, en el cual mi mamá casi muere. De verdad no sé que me pasa, tal vez sea la única niña miedosa en este mundo y a lo mejor el pensar en eso hace que me de más miedo.


Hace unos días me encontré una micro araña en la esquina de mi habitación, pegué un grito que sonó como un lobo en plena noche de luna llena, toda la colonia se enteró de que en mi cuarto habitaba una araña. Yo la veía enorme, veía como sus ocho patas me iban a agarrar y a comer, pero mi mamá me dijo que era una pequeña araña indefensa que no me lastimaría, incluso he llegado a pensar que nosotros los humanos les damos más miedo a los insectos pero eso no me importa, sólo les diré que simplemente no soporto a las arañas.


Mi papá es un hombre como Albert Einstein. Cuando yo tenía dos años el me enseñó a nadar, claramente recuerdo cómo fue la primera vez que solita nadé, algunos dirían que fue traumático, pero para mí fue algo increíble porque mi papá me abrazó por la espalda, me llevó a la orilla de la piscina y me aventó. El instinto de supervivencia hizo que yo buscara el oxígeno y saliera del agua.


Cuando fui por primera vez a Reino Aventura, me dió mucho miedo subirme a los juegos mecánicos porque sentía que me iba a caer, la misma sensación que experimentas cuando te avientas de un paracaídas, me mareaba con las alturas, pero el ir con mis primos y mi familia a disfrutar de un lindo día hizo que todo lo malo se fuera.


Cuando crezca y tenga hijos los cuidaré así como mi mamá me cuida, con mucho amor y ternura porque a pesar de que un tiempo no pude estar con ella, por lo del accidente, mi mamá supo cuidarme y mimarme, supo ser mamá y estar conmigo en las buenas y en las malas, al igual que el papá de Nemo. Sé que a veces hago travesuras, como no tomar el almuerzo, pero mi mamá siempre me perdona y eso me enseña el gran amor y cuidados que una mamá tiene por sus hijos. También sé que a pesar de mis miedos, mi mamá siempre me cuidará y estará ahí para mí aunque yo esté lejos o, incluso, en otro país.


Cuando sea grande sé que mis miedos desaparecerán y yo seré una gran madre de familia.

miércoles, 17 de abril de 2013



Mi nombre es Anita hoy desperté muy agitada y llena de sudor, ya que soñé, bueno no fue un sueño, más bien recordé algo que creí  haber olvidado, o que intentaba no recordar hasta hoy.
Todo comenzó cuando vivía en una colonia muy pintoresca, todos los días yo sacaba a pasear a mi dulce copo de nieve, todos los días el señor de la panadería me regalaba un rico y esponjadito  panque  de nuez, estaba recién hecho y calientito, era algo delicioso copo de nieve lo compartía conmigo siempre.
Un día hace aproximadamente diez años atrás, me sucedió algo que marco mi vida…estuvo muy extraño ya que el señor de la panadería no había abierto, chequé la  hora, tal vez era muy temprano y aún no abría pero no, era la misma hora de todos los días; todo parecía muy solo y silencioso, pero no por eso dejaría de pasear a mi copo de nieve, fuimos al parque como todos los días solo que esta vez sin nuestro panquesito, estuvimos jugando mucho tiempo más de lo normal pero llego la hora de regresar a casa si no papa se enojaría con nosotras; al ir caminando a casa, me di cuenta que en la esquina siguiente de la panadería había un perro, uno que no había visto antes, pensé que eso era muy bueno, así copo de nieve tendría un nuevo amigo, caminé más rápido para que se conocieran ,el perro estaba muy atento de a donde íbamos y cuando estuvimos cerca el corrió hacia nosotros, eso indicaba que si le había caído bien copo de nieve, cuando llego a nosotras no fue bonito al parecer se había enojado, en cuestión de segundos ese perro ya le estaba clavando su filoso y grande colmillo en una pierna a copo de nieve, yo no sabía que hacer me quede pasmada viendo como ese perro despedazaba lentamente  a mi indefensa perrita, parecía que  lo estaba disfrutando, con todo el hocico lleno de sangre, se relamía los bigotes como si fuera lo más delicioso que había probado, toda la calle quedo con sangre trate de moverme para sostener a copo de nieve pero no pude mi cuerpo no reaccionaba.
Ese día mi vida cambio por completo, cada que pasaba por el lugar del incidente sentía en mi nariz ese olor espantoso a sangre, pero no cualquier sangre si no la sangre de una de las cosas que más eh amado, nunca jamás volví a tener otro perro.


Hoy te quiero contar lo que me paso ayer, fue algo tan extraño, algo que nunca había sentido y que cada que lo recuerdo me da un poco de pánico.     Recuerdo que en la mañana me despertó mi papi, para ir a desayunar, me preparó unos ricos y deliciosos huevos estrellados con un vaso de jugo de naranja, mi favorito, nos sentamos a desayunar y estuvimos platicando de los planes que el tenía ese día, me contó que le era difícil pasar el día conmigo y que por eso había llamado a Vicky; mi niñera de años atrás, a quien tenía mucho que no veía, desde hace un año que nos cambiamos de casa, recuerdas que te conté como era, sí sigue siendo igual de linda y cariñosa conmigo pero después de lo que paso ayer no creo que quiera regresar. Bueno terminamos de desayunar mi papi y yo y como todos los días, desde que estoy de vacaciones, arregle a mi papi, para que se fuera guapo a trabajar a su oficina, dieron las diez de la mañana y a papá se le hacía tarde, pero Vicky no llegaba; sabes que uno de mis miedos es estar sola en la gran casa, desde que tú no estás aquí, mi papi muy lindo como siempre, le pidió a la vecina que si me podía quedar con ella en lo que llegaba mi niñera; la vecina es medio enojona y no me gusta quedarme con ella, pero no me quedaba de otra, así que me quede con ella.
Para mí paso una eternidad al lado de la vecina, pero cuando Vicky llego, dijo que solo se había tardado 15 minutos porque en el camino había ocurrido un accidente y no podía pasar; cuando la vi corrí a saludarla, y ella también me abrazo y me dijo que ya estaba bastante grande, que parecían años sin vernos, que la disculpara por no llegar a tiempo, yo solo la abrace y le pedí que nos fuéramos a mi casa, ella accedió y nos fuimos; llegamos a mi casa, nos sentamos en la sala y vimos una de mis películas favoritas, pero le poníamos pausa para contestar el teléfono o ir al baño, y cuando Vicky se dio cuenta ya eran las 2 pm, a mí me daba igual la hora, no entiendo porque a ella le importaba tanto, decidió salir a comprar algo de comer, pero quería dejarme sola en la casa, yo le rogué para que me llevara con ella hasta que dijo que sí, fuimos al super de la colonia y compramos para hacer unas ricas y deliciosas hamburguesas y un refresco, regresamos a casa y nos pusimos a cocinar; comimos y ella quería jugar pero la verdad es que yo tenía mucho sueño y preferí dormir.     
Me dormí como 2 horas y cuando desperté me di cuenta de que ella no estaba, la busque por toda la casa y no la encontré. Se empezaron a escuchar ruidos en el ático, pero me daba miedo ir a ver qué pasaba, cada vez eran más los ruidos yo estaba en el sillón no sabía qué hacer, me decidí por ir a ver qué ocurría, mis piernas me temblaban y conforme avanzaba era más y más el ruido, parecía que estaban golpeando algo, cuando llegue a la puerta puse mi mano en la perilla y ésta me temblaba tanto que no podía abrir, por debajo se veía una sombra, me dio mucho miedo, estaba a punto de abrir cuando escuche que abrieron la puerta de la casa, salí corriendo y de un brinco llegue al sofá, estaba temblando del miedo y cuando vi era Vicky la que acababa de llegar, me vio y me preguntó qué me pasaba, yo le dije que nada, pero insistió en que estaba pálida, como si hubiera visto un fantasma me dijo, decidí contarle lo ocurrido y ella me dijo que no me preocupara que no pasaba nada y que me lo demostraría, me dejo sentada en el sillón y ella se dirigió al ático, en cada paso que daba mi corazoncito se aceleraba, llego al fin a la puerta la abrió, me volteó a ver y me dijo vez como no pasa nada, pero cuando ella volteó a ver el ático, gritó pero fue un grito muy fuerte, yo no sabía que pasaba estaba muy asustada, ella cerró la puerta, me tomó del brazo y salimos corriendo de la casa, me subió a su carro y fuimos al trabajo de papá, yo seguía sin saber que pasaba; ella termino de hablar con papá y me fue a dejar con mi tía. Papá paso por mí en la noche y me llevo a casa, en el camino no dijo nada, se veía cansado, y sin ganas de nada, llegamos y solo nos fuimos a dormir, sin pensar en lo que pasaría…
Desde hace dos días le he tenido mucho miedo a la noche, a lo que se oculta en la oscuridad sobre todo en mi closet y todo esto se debe a que vi una película llamada Chucky el muñeco diabólico.
Cuando se lo conté a mi amigo Jorge, que iba conmigo en la escuela, se empezó a reír porque a él no le había causado miedo alguno y eso me hizo enojar porque no me gusta que se rían de mi y él se enojó pues me había hecho enojar y no nos hablamos durante todo el día de clases.
Ese mismo día en la noche, después de hacer la tarea y ver televisión me fui a dormir. Durante el sueño iba en un avión que tenía como destino la ciudad de México, todo iba bien ya que me había tocado sentarme en el pasillo y así no vería por la ventanilla la gran altura en la que estábamos hasta que algo me agarro debajo del asiento y me arrastro hasta la puerta del avión lanzándome de él, en ese instante desperté y abrace la almohada más cercana hasta que amaneció pensando que todo estaría bien.

Los invitados a mi fiesta

Hace un mes desperté con mucha sed, así que decidí ir por un vaso de agua a la cocina, iba descalza porque me quemaban los zapatos debido al fuerte calor, caminé por el pasillo hasta llegar por el vaso, lo tomé  y me serví, realmente nunca había disfrutado tanto el agua como hasta ese día. Ya de regreso a mi cama se me antojó un chocolatito y tomé uno de la alacena, jalé la puerta y metí mi mano, sentí algo peludo y viscoso correr por ella, volteé mi mirada hacia abajo y vi correr una rata, sentí muchas ganas de llorar y grité mucho, mi corazón latía rápido y mis piernitas temblaban mucho, no sabía qué era lo que estaba pasando.
      Pasaron los días y yo tenía miedo de encontrarme con ese pequeñito animal peludo, viscoso y de pequeños ojos amarillos, pensaba constantemente en él y me llenaba de angustia porque mi papito dice que si una rata te muerde puede darte rabia y te puedes morir, eso me llena de temor porque ya va a ser mi fiesta de cumpleaños, aparte de que dicen que si te mueres ya no vuelves a ver a tu familia. De sólo pensar en ello se me sale el corazón.
      Pasaron meses y no volví a saber nada de esos feos animales, ya no tenía miedo de que algo malo me fuera a pasar, todo era tranquilidad y juegos, hasta que un día mientras estaba en el baño me salió un bicho extraño y con una especie de antenas y una cola como de diablo. No sabía bien qué era, pero según había escuchado a mi mami son muy frecuentes esos animales aquí donde vivimos y  muy venenosos, si te pica puedes ir a dar al hospital, así que grité fuerte y mi mami llegó corriendo para ver qué era lo  que me pasaba y al ver porqué gritaba me sacó de un empujón y se puso muy nerviosa.
   Tres días después de aquel encuentro, mientras dormíamos, algo le pasó a mi hermanita, ella gritaba y lloraba, mis papis entraron corriendo y encendieron la luz para ver qué era lo que le pasaba, alzaron las sábanas y se encontraron con el bicho feo de tres días atrás. Muy asustados salieron corriendo para el hospital y pasaron todo el día en él ya que los doctores decían que mi hermana era alérgica a los alacranes y que debía permanecer en observación.
    Así pasaron los días y todo tranquilo hasta que un día mientras salía de bañarme y doña Silvia me ponía  mi vestido algo me picó en mi dedito, y se dieron cuenta que había sido un alacrán, me llevaron corriendo al hospital. Yo me sentía muy mal, todo me daba vueltas y mi garganta me picaba, fue algo horrible.
    Dentro de cinco días será mi fiesta de cumpleaños número diez y espero que ninguno de esos animales se invite solo a mi fiesta porque eso realmente me la arruinaría y me llenaría de tristeza, ese día espero pasármela muy bien con mis amigos de la primaria y que se olviden todos mis temores.



martes, 16 de abril de 2013

Amor



Recuerdos, muchos recuerdos tendré de grande. Aveces, nuestros recuerdos no son tan lindos como quisiéramos pero forman parte de nuestra vida, al menos eso dice mi papá. Tengo cuatro años y soy muy miedosa. No sé porque me dan tanto pavor las arañas, las alturas, la oscuridad pero sobre todo a quedarme sola, sola como perro callejero en este mundo tan inmenso. Tal vez mi último miedo se manifestó más cuando pasó lo del accidente de mis padres, aquel feo y horroroso accidente en el cual mi mamá casi muere. De verdad no sé que me pasa, tal vez sea la única niña miedosa en este mundo y a lo mejor el pensar en eso hace que me de más miedo.

Hace unos días me encontré una micro araña en la esquina de mi habitación, pegué un grito enorme y muy escandaloso, toda la colonia se enteró de que en mi cuarto habitaba una araña. Yo la veía enorme, veía como sus ocho patas me iban a agarrar y a comer, pero mi mamá me dijo que era una pequeña araña indefensa que no me lastimaría, incluso he llegado a pensar que nosotros los humanos les damos más miedo a los insectos pero eso no me importa, sólo les diré que simplemente no soporto a las arañas.

Mi papá es un hombre muy inteligente, cuando yo tenía dos años el me enseñó a nadar, claramente recuerdo como fue la primera vez que solita nadé, algunos dirían que fue traumático pero para mí pero fue algo increíble porque mi papá me abrazó por la espalda, me llevó a la orilla de la piscina y me aventó. El instinto de supervivencia hizo que yo buscara el oxígeno y saliera del agua. 

Cuando fui, por primera vez, a Reino Aventura me dio mucho miedo subirme a los juegos mecánicos porque sentía que me iba a caer y me mareaba con las alturas pero el ir con mis primos y mi familia a disfrutar de un lindo día hizo que todo lo malo se fuera.

Cuando crezca y tenga hijos los cuidaré así como mi mamá me cuida, con mucho amor y ternura porque a pesar de que un tiempo no pude estar con ella, por lo del accidente, mi mamá supo cuidarme y mimarme, supo ser mamá y estar conmigo en las buenas y en las malas. Sé que a veces hago travesuras, como no comerme el almuerzo, pero mi mamá siempre me perdona y eso me enseña el gran amor y cuidados que una mamá tiene por sus hijos. También sé que a pesar de mis miedos, mi mamá siempre me cuidará y estará ahí para mí aunque yo esté lejos o, incluso, en otro país.

Cuando sea grande sé que mis miedos desaparecerán y yo seré una gran madre de familia.









Mis miedos


Yo era una niña fuerte como el roble que estaba plantado en aquel bosque que visitamos la semana pasada, y no le tenía miedo a nada, como iba ser miedosa si era la persona más fuerte y valiente, tan valiente como aquel anciano que rescató al niño del incendio que ocurrió en su casa, aparte mi papá me dijo que iba estar conmigo siempre, yo podía matar a cientos de animales y muchos monstruos, a veces yo asustaba ha mamá con los insectos que recogía del patio de la casa y ella de verdad que si era miedosa pues cada vez que le enseñaba algo soltaba un espantoso y ruidoso grito, como aquellos gritos que se escuchan en la noche en las barrancas, con decir que yo hasta me reía mucho de ella por lo miedosa que era.

Bueno, si no mal recuerdo tan solo tenía once años de edad, sí lo sé era muy pequeña y quizá no entendía bien lo que era el miedo o esas cosas, sin embargo en este día lo logré comprender y de la peor manera; hace un par de días que comencé a temerle a las ratas, son unos animales peludos, realmente pequeños pero de verdad el simple hecho de verlos causan esa sensación de estar en un panteón, tenebroso, obscuro, frío pero sobre todo de soledad, dientes tan pequeños como semillas de frijol, con su ruido tan irritante y sin dejar de mencionar su putrefacto olor.

No sé cómo mencionar que él fue el único culpable de aquella fobia que hoy en día poseo, pero también no sé si culparlo, pues como iba a saber que un asqueroso animal pudiese ocasionar tanto terror en una niña pequeña, él no sabía que el asqueroso animal iba caminar con dirección a mi boca y que su mordida ocasionaría un chorro de sangre, sí lo sé fue muy pequeño el chorro de sangre que salió, pero fue tan grande el trauma y el terror que se ocasiono en mí, que fue más grande que un león rugiendo a su presa.

Sí, han pasado algunos años desde aquel incidente, sin embargo el terror hacía esos animales no ha disminuido, hoy en día el verlos ocasionan en mí un nerviosismo intenso, como si estuvieses a punto de presentar tu examen final para la graduación, un escalofrío tan poderosos, como aquellos que sientes al caminar bajo la obscuridad y en un bosque solitario, ocasionan un llanto tan intenso, como aquellos que sollozan los niños para decir que tiene hambre.

Ahora entiendo todo, mi hermano no fue culpable de nada, solo aquella rata que hizo todo esto.